Vivir en una sociedad de verdadera libertad y convivencia

Por Dr. Donald Vega Brenes

Hoy martes 5 de marzo del 2013 leí una noticia en el periódico La Nación de que Patrick Pemberton, portero liguista, fue víctima de insultos racistas en su perfil de facebook.

La realidad siempre tiene dos caras, para Patrick, evidentemente se ha actuado mal; para el que escribió el insulto, posiblemente el acto fue justificado por un PREJUICIO y el calor de una pasíon que nubla la mante y no permite medir las consecuencias en donde siempre alguien termina por perder.

Quienes me conocen saben que yo soy un ardiente defensor de la libertad porque considero que es el ingrediente principal para que cada ser humano pueda desarrollarse sin limitaciones y en la dirección que permita la mayor expansión personal.

Desde esa perspectiva podríamos pensar que quién escribió el insulto está actuando a derecho porque está dejando que se exprese su libertad de decir lo que le da la gana y por otro lado, Patrick también está actuando con las de la ley al exigir que se respete su integridad como ser humano. Entonces, quíen tiene la razón y quién no? porque ambos en apariencia están aplicando su libertad individual de expresar su sentimiento hacia otro.

Algo que parece ser olvidado muy a menudo es que para que se de una vida en libertad y paz se debe aplicar aquello de que la libertad de una persona termina donde comienza la de los demás, en cuyo caso claramente se ha dado una invasión deliberada por parte de quién escribió el insulto, agrediendo verbalmente a Patrick.

Yo soy liguista pero la verdad es que el fútbol, por cuestiones de mi disgusto por un exceso de apoyo hacia este y alta carencia de recursos para algunos otros deportes no tradicionales que he podido practicar (tal vez es que no he sido muy bueno en ellos), no es algo que me llame mucho la atención, de hecho, he de confesar que pocas veces he podido quedarme sentado viendo un partido completo, pero bueno, eso es simplemente una cuestión mía, lo cierto del caso es que no es porque sea yo liguista y Patrick el afectado que me surge el deseo de escribir esto, sino porque esto obedece a una enfermedad que sufre la sociedad en la actualidad en donde por programación desde la niñez, se da una carencia de valores o un exceso mal direccionado de otros en donde la expresión común es la intolerancia al derecho de los demás.  En un caso tenemos a este aficionado que escribe un insulto por color de piel guiado por una pasíon enfermiza hacia el fútbol y como otro ejemplo tenemos a don Justo Orozco quién agrede y frena la libertad de los homosexuales a tener una vida de convivencia justa guiado por una pasión enfermiza hacia la religión.

Patrick Pemberton La NaciónEn la foto adjunta, Raúl Pinto, presidente de la liga dice textualmente “Estamos con él en lo que necesite, no puede ser que esto pase en este tiempo, hay que quitarlo”

Esa frase me dejó pensando en que el señor Raúl sale en defensa de una libertad genuina para uno de sus jugadores, la de no ser víctima de los prejuicios de la sociedad en donde se incurre en señalamientos hacia individuos por presentar alguna característica con la que otro no está de acuerdo por una cuestión meramente personal.

La postura de don Raúl me parece totalmente acertada y justificada y estoy seguro de que, tal y como él lo menciona, muchas otras personas pensarán también que cómo es posible que eso se de en estos tiempos cuando se supone que la educación rompe todas esas barreras de ignorancia personal hacia lo que es en realidad un mundo de múltiples manifestaciones en todos los sentidos, y termina diciendo, “hay que quitarlo”

No me queda más que preguntarme a partir de todo esto, por qué es que don Justo Orozco, con una postura de intolerancia total hacia un mundo que sabemos que es multifactorial, permanece aún como presidente de una comisión encargada de los derechos fundamentales del ser humano?

El otro día hablaba con mi amigo Juan Jacobo B, sobre los diferentes tipos de personalidades, por un lado las rígidas y radicales, que en tiempos de paz provocan separación y división porque no tienen la capacidad de ver el mundo de manera objetiva, sino que lo ven a través de un lente totalmente parcializado y tratan de imponer a los demás su único punto de vista y por otro lado, las de consenso que en tiempos de paz logran adaptarse a lo más lógico y funcional dentro de un gran abanico de posibilidades y generan así unión y convivencia.

Don Justo Orozco es claramente un radical pero en este momento, lejos de explicar por qué alguien que genera separación ha llegado al poder, algo que mi amigo Juan Jacobo ha plasmado muy bien en este artículo, mi interés es hacer un llamado de atención y de examen de conciencia para ver si de alguna manera u otra, nosotros con nuestras posturas somos generadores de unión o división y hacer algo al respecto para ver si poco a poco logramos comenzar a vivir en una verdadera sociedad de Libertad y respeto hacia los demás.

Un abrazo mis amigos!

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